Se mantenía, entre tanto, indiferente a los muchos admiradores que la pretendían, prefería ser libre.
Caminaba por la selva y por las arenas blancas del río envolviéndose constantemente en sus aguas claras.
Por su dulzura, todos los animales y platas la amaban
En una tarde de verano luego de ponerse el sol, Iara se daba un baño en las aguas del río, cuando fue sorprendida por un grupo de hombres extraños, tenían barbas y usaban ropa pesada, botas y sombrero; hablaban un lengua muy extraña y parecían muy agresivos
Sin oportunidad de huir, la joven fue agarrada y amordazada, no pudo librarse de esas manos que tocaban todo su cuerpo, hasta que acabo por desmayarse, siendo, aun así, violada y tirada en el río.
El espíritu del las aguas, entonces, transformo a Iara en un ser doble con torso de humano, y una cola de pez en reemplazo de sus piernas,
Así permanecerá bella pudiendo, al mismo tiempo, vivir en el rió eternamente.
Iara pasó a entender a las aves y a los peces pudiendo conversar con ellos
Y como una sirena su canto atrae a los hombres de manera irresistible, al ver la linda criatura ellos se aproximan a Iara, quien los abraza y los arrastra a las profundidades de donde nunca regresan.
Muchas veces la confundimos con la madre de las aguas, Iara es uno de los seres mitológicos más populares del Amazonas, su poder de seducción es muy fuerte, tanto para los hombres como para las mujeres.
Desde ese momento Iara es descripta como una mujer/sirena muy bonita que canta maravillosamente y se aparece bañandose sobre las piedras de la orilla del Amazonas.
Para el que viaja en el río, Iara es un peligro, porque puede encantarlo y empujar el barco contra las piedras de la orilla, cuando el marino se da cuanta, ya es tarde...ya se encuentra su vida, en riesgo
Quien ve a Iara nunca se olvida de ella
También dicen que cuando se la escucha cantar uno debe rezar, ya que Iara pude con su canto, enamorarte y arrastrarte a las profundidades del mar de donde jamás se vuelve.
Así, cuenta la leyenda, de Juagari, un indio de una tribu del Amazonas (Tuxaua), que se enamoro de Iara, en la tribu no había ninguno tan fuerte y con el corazón tan bueno como el de él .Era admirado por todos, tanto hombres como mujeres
Hasta que un día, Jaguari, fue a pescar a la orilla de l río como lo hacia siempre, pero esta vez ,lo que no sabia, es que entre las piedras encontraría una imagen muy seductora, Jaguari quedo perplejo ante esta inesperada aparición, cuando la escucho cantar el indio quedo enamorado de ella, Iara había logrado robar su corazón y ahora el indio, corría un gran peligro.
Desde entonces el indio escuchaba su voz todas las noches y pasaba la mayor parte de su tiempo, cazando y pescando, hasta largas horas de la madrgada, triste, por no poder encontrar a Iara .No parecía más el indio alegre de antes.
Su madre le preguntaba insistentemente, los motivos, sin obtén respuestas, su padre trataba de aconséjale
Hasta que un día, de tato insistir, la madre consiguió que él le contara cual era la causa de su tristeza; Jaguari confeso que desde que la vio en el río no paso una noche sin escuchar a Iara, también dijo haberse enamorados ella; la madre angustia por oír esto, se tiro a lo pies de su hijo y le pidió que prometiera no volver a buscarla.
Una noche de verano la luna estaba enorme, bríllate como nunca; el cielo no tenía una sola nube y entre los árboles corría apenas una brisa suave.
Esa noche Iara canto más fuerte que nunca y su encantadora voz ,fue irresistible para el joven indio, quien corrió a su encuentro, al llegar a la orilla del río ,sus aguas se encontraban divididas y entre ellas estaba Iara esperándolo con sus brazos abiertos.
Desde esa noche no volvió a vérselo nunca más a Jaguari,y su desaparición hizo que todos teman de Iara .

PD: yo realmente creo que si nos sumergiéramos en las profundidades del río, en aquellos lugares que nadie conoce, los encontraríamos a los dos, amándose desde siempre y para siempre.

1 comentario:
Muy linda leyenda y muy lindo tu nombre. Pasaba por aquí, no voy a quedarme a escuchar tu canto, quiero seguir vivo
Saludos
Nacho
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